Yo quisiera nombrar sólo un nombre,
repetirlo, aspirar su calibre despacio,
sorprender su mirada entre notas cenizas,
y sudar cada letra.
Pero mi boca es crédula- tan niña-
se pierde en la promesa de otros nombres vacíos,
se funde en el discurso…
No me deja la vida pronunciar el amor.
Un ahora rotundo lo transforma en olvido.
Persistente viniera su reinado a mi boca
(como sabe el sonido aferrarse en el monte)
no este copla de saldos
que me deja desierta.

4 comentarios:
¡Jesús mil veces, Marina!: Menudo poema.
Es que no tiene un solo verso que destacar, porque cada uno es intenso en la medida de la intensidad de la creación en su conjunto.
¡Maldita sea... que no lo escribí yo!. Es tan bello... Es tan duro.
Mil felicidades con un beso enorme y gracias por haberlo escrito, aunque sepa del dolor que llevó la pluma.
¡Impresionante!. Aún estoy reponiéndome del estado de emoción que ha dejado en mi piel erizada: “sorprender su mirada entre notas cenizas,y sudar cada letra”… Cómo decir tanto y tan importante con tan pocas palabras.
Buen trabajo mi niña. Cada día te admiro más
¿Cómo no te va a dejar a ti la vida pronunciar el amor, si tú eres un amor con patas?
Intenso, duro y precioso poema, Marina, escrito con las vísceras como dices en el anterior.
Un abrazo fuerte.
Querida Marina, siempre es un placer leerte y este poema me conmueve profundamente (tu manera de escribir es única).
Un abrazo muy fuerte.
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